Acabo de venir de la pelu, de intentar arreglar este careto que Dios me ha dado. Mañana tengo una comunión a la que estoy "deseando" ir porque veré a gente que nunca veo y que nunca me ven. Es extraño lo feliz que se siente uno cuando está al lado de personas totalmente desconocidas... Menos mal que juega el Cádiz mañana a las cinco y media y tendremos que salir pitando porque uno que yo me sé no perdona el fútbol... ni siquiera con acontecimientos familiares de por medio.
Ayer sí que fue un día especial, fue la graduación del cole. Siempre me siento nostálgica en estas ceremonias llenas de recuerdos, de "niños-hombres" y "niñas-mujeres" que acaban de estrenar su primera corbata y sus primeros tacones. Estaban todos guapísimos y con un brillo en la mirada solo perceptible en días como éste. Adoro mi profesión, es mágico saber que un trocito de mí forma parte de estas personas tan maravillosas, llenas de mañanas relucientes. Han sido pocos los momentos de mi vida en los que me he sentido sincera y profundamente aceptada. Y en los mejores de esos pocos momentos han estado mis alumnos, los testigos de que tantos años de estudio y prepararción tienen sentido en el presente. Os quiero, mucho más allá de las broncas, los malos momentos y los dolores de cabeza, porque sé que alguno de vosotros seréis grandes ombres y mujeres. Y en parte, será gracias a mí.
sábado, 5 de mayo de 2007
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